*FINALISTA del Primer concurs de relat breu sobre drets humans d'Amnistia Internacional Catalunya.
El jurat del premi ha valorat la bellesa del text i com amb un llenguatge molt visual, potent i de fort alè poètic, l'autora posa el focus en una de les vulneracions de drets humans més esteses al món, la dels drets de les dones. El text recorda que un fet tan aleatori com el lloc on neix una nena pot determinar o no la gravetat i abast d'aquests abusos.
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Naces.
—Es niña —dicta la sentencia.
Eres igual que cualquier otra niña: nariz para respirar, ojos para ver, oídos para oír,
manos para tocar y boca para saborear.
¿Existen países correctos y países equivocados? ¿No será que hay hombres equivocados
dictando normas inhumanas, escribiendo leyes monstruosas, pensando realidades
infernales y creyendo que la pesadilla es la única realidad posible?
Vives
¿Vives?
No tienes acceso a la educación. Este no era el país donde nacer o vivir.
¿Seguro que eres igual que cualquier otra mujer?
Nariz taponada por el burka.
Ojos empañados en lágrimas.
Oídos para olvidar el sonido de tu propia voz.
Manos que tocan la piedra fría del desconsuelo.
Boca reseca por el poso amargo de la desesperanza.
Quieres morir antes de morir.
Saben odiar, despreciar, anular.
Mueres.
¿Acaso no lo habías hecho ya? En el país donde se muere.
Y sueñas…
Nariz para la fragancia del jazmín.
Ojos deleitados por cuerpos libres que bailan.
Oídos empapados de susurros amorosos.
Manos que acarician la suavidad del amor.
Boca que saborea la dulzura de mi propia voz.
A veces, naces, mueres en vida y vives en muerte.
La próxima vez que nazca, dejadme nacer en el país acertado.
La próxima vez que nazca cualquier mujer, que el mundo entero sólo
tenga países
correctos.
Dadme un mundo en el que todos sepamos querer, apreciar, validar.
Y dádmelo al nacer.
