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Malawi

Información extraída de nuestro Informe 2017/18

Dos personas murieron de forma violenta al reanudarse los ataques contra personas con albinismo. La violencia de género aumentó. Las personas lesbianas, gays, bisexuales, transgénero e intersexuales (LGBTI) seguían viviendo con miedo al hostigamiento y los ataques. Una propuesta de legislación amenazaba con silenciar a las ONG y las organizaciones de la sociedad civil dedicadas a asuntos de gobernanza y derechos humanos.

Tras un paréntesis de siete meses, en enero se reanudaron los ataques contra las personas con albinismo. Dos personas fueron asesinadas: el 10 de enero, Madalitso Pensulo (un adolescente) murió de forma violenta en el pueblo de Mlonda, situado en el distrito de Tyolo; y, en febrero, el cadáver de Mercy Zainabu Banda —al que le faltaban una mano, el pecho derecho y el cabello— fue hallado en Lilongwe. En marzo, dos hermanos fueron apuñalados en Nsanje. A 30 de agosto, seguían sin resolverse 20 asesinatos de personas con albinismo que se habían cometido desde 2014.

Continuaba la violencia de género, y se tuvo noticia de que —sólo en agosto y septiembre— habían sido asesinadas siete mujeres. El 14 de septiembre, alrededor de 150 mujeres participaron en una marcha nacional para protestar contra los alarmantes índices de violencia de género. El Ministerio de Género, Infancia, Discapacidad y Bienestar Social expresó públicamente su preocupación por los homicidios. Una de las manifestantes, Beatrice Mateyo, fue detenida y acusada de portar una pancarta con “palabras obscenas y ofensivas”. Fue acusada formalmente de “ofensa al pudor de las mujeres” en virtud del artículo 137.3 del Código Penal, y ese mismo día quedó en libertad con fianza. De ser declarada culpable, podría ser condenada a un máximo de un año de cárcel.

Continuaron el hostigamiento y los ataques contra las personas LGBTI. En enero, Kenneth Msonda —portavoz del Partido Popular— declaró públicamente que “los gays [eran] peores que los perros y ha[bía] que matarlos”. Unos activistas emprendieron acciones judiciales contra él por incitar a la violencia contra las personas gays y lesbianas. Estaba previsto que el Tribunal Constitucional resolviera al terminar el año si se debían formular cargos contra el político.

En agosto, un niño de 12 años dejó de acudir al colegio tras ser víctima de reiterados actos de hostigamiento y ataques como, por ejemplo, que le arrojaran piedras y le orinaran encima. El niño y su familia vivían con miedo de que pudieran asesinarlo.

Las relaciones homosexuales consentidas entre adultos seguían siendo ilegales. Sin embargo, en abril, la fiscal jefe intervino después de que unos líderes religiosos y políticos se manifestaran contra las personas LGBTI. La Comisión de Derechos Humanos de Malawi señaló que celebraría consultas públicas sobre la conveniencia de reformar la legislación.

Seguía en proceso de trámite ante el Parlamento un proyecto de reforma de la legislación sobre ONG. La reforma —que introducía controles amplios, excesivos, intrusivos y arbitrarios sobre las actividades de las ONG— podría silenciar a las voces críticas, entre ellas los grupos de derechos humanos. Si se implementara, la legislación crearía una Dirección de ONG —dependiente del Ministerio de Género, Infancia, Discapacidad y Bienestar Social— con amplios poderes discrecionales, tales como aprobar las solicitudes de financiación que las ONG presentaran a las agencias de donantes, y exigir que esas solicitudes coincidieran con las políticas gubernamentales y se concibieran con vistas a “favorecer el interés público”. Las ONG estarían obligadas a inscribirse en la Dirección de ONG, que tendría el poder de eliminarlas del registro. También tendrían que firmar obligatoriamente memorandos de entendimiento con los gobiernos locales antes de desarrollar actividad en las comunidades.

República de Malawi
Jefe del Estado y del gobierno Arthur Peter Mutharika