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| Cine y derechos humanos |
| Utilización de fragmentos de películas |
Como alternativa a la proyección de una película, por razones de tiempo o a causa de los contenidos, el trabajo con fragmentos de películas es una opción muy interesante, en la medida que aquellos fragmentos sobre los que se quiere trabajar aparecen sólo en una pequeña parte de la película escogida, siendo el resto de la película intrascendente, o incluso inadecuada.El trabajo con fragmentos requiere una preparación, mayor o menor según el proyecto que se quiera desarrollar: un único fragmento de una determinada película o distintos fragmentos de la misma o distintas películas. Una vez se ha decidido los fragmentos que se van a utilizar y el orden en que se presentarán, especialmente si son de distintas películas, lo más práctico es preparar el material adecuadamente, por ejemplo, preparando un soporte (cinta o DVD) con las secuencias escogidas y en el orden deseado. El problema es que no todo el mundo está habituado a estas labores, o no tiene el tiempo necesario para entretenerse en ellas. En el caso de fragmentos de una misma película es más fácil, basta con tener identificados los momentos de inicio y final de cada fragmento.
A esto hay que añadir que, a diferencia del trabajo con textos literarios, en el que es relativamente fácil localizar fragmentos adecuados, incluidos en muchas ocasiones en los mismos libros de texto, en el el caso de las películas no existen materiales preparados con esta finalidad. Así que mientras no haya iniciativas que promuevan estos materiales, la viabilidad de estas apuestas dependerá en gran medida de la voluntad del docente de llevarlas a cabo, supeditada a su vez a su capacidad de preparar, cuando sea necesario, el material adecuado.
No obstante, al menos en sus versiones más sencillas, como pasar distintos fragmentos de una misma película o, de dos películas, un fragmento de cada una, es una opción bastante sencilla y que hay que tener muy en cuenta, ya que adecuadamente planteada puede dar mucho de si.
Con estos comentarios no queremos minimizar las posibilidades del trabajo a partir del visionado entero de una película, sólo queremos ampliar el abanico de posibilidades que ofrece el mundo del cine en la enseñanza, y en concreto, en la enseñanza de los derechos humanos. En función del tiempo disponible, de la composición del grupo, de los objetivos del profesorado, de los recursos técnicos con los que se cuente, podrá estar más indicada una u otra opción. Lo que está fuera de toda duda es que el cine es un poderoso recurso didáctico, y como tal hay que tenerlo presente en la programación de las actividades docentes.